Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar. -Ernest Hemingway.


Love one another and you will be happy. It's as simple and as difficult as that. - Michael Leunig.

Ser de izquierdas es, como ser de derechas, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de hemiplejía moral. -José Ortega y Gasset.

miércoles, 20 de abril de 2011

Retrat a teclat de Lady Cabrera

Tanco els ulls; veig un ventall de possibilitats.

Imagino que voluntat i acció es donen la mà.

De la unió naixeria un futur que brilla tant

que m’obliga a obrir els ulls... Oh contrast!


Obro la boca; estic en blanc i tu al bell mig,

pinzell que pinta un caòtic col·lage musical,

busco una melodia amb que em pugui vestir

i no la trobo i es relaxen els músculs bocals.


Moguda de cop d’un bot al piano des del llit,

composo una cançó; un conte tètric escric.

i estirada al Parc de les estacions a dia d’avui,

me’n recordo del primer bes, ¡què intens!, ahir.


Ben cert que admiro Shakespeare i n’Allan Poe,

cert que al meu món, si hi arribeu, benvinguts sou.


AAAA BABA BBBB CC

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Introducció: Allende los mares, una amiga artística que nom Laura Cabrera Sagrera em va demanar una poesia que tractés d'ella mateixa i, tractant-se d’escriure, no se m’ha fet gens pesat. Ans al contrari, tot el que sigui experiència, millor. I si a sobre agrada als altres, millor que millor. I si a sobre cobro, millor que millor que millor. Etc. etc.

Introducció alternativa: Com deia Pessoa, “el poeta es un fingidor”. Com deia Rimbaud, “Yo es otro”. Com que encara no he arribat a desfer-me de mi mateix alhora d’escriure, sort que he trobat connexions entre la retratada, Laura Cabrera Sagrera, i jo. Sort també que em va donar pistes de punts clau de la seva vida per evitar que fiqués la pota estrepitosament.

Comentari il·lògic amb pretensions humorístiques: M’he esforçat per intentar ficar-me al cap d’aquesta dona, així que si últimament tenia sobtats mals de caps o migranyes de les seves, perdó.

Final feliç: I ara, tutejant-nos... Per la meva part, desitjo que t’agradi; per la teva, et tocarà fingir que no l’has llegida encara i la comentes, eh? També em faria gràcia saber què en pensa el teu Tomàs; la curiositat em pot.

Sense més dilatacions... Per l’artmistat!

Casablanca, 1942

Sólo con ver cómo nuestro amigo Humphrey saca el humo de su tabaco, una se contentaría. Es posible que para mucha gente, sin embargo, sean necesarios otros elementos para considerar que la película es buena (¡ciegos ellos!). Pero no me preocupa, porque los hay. Para empezar, la actuación de ambos protagonistas, tanto de Boggart como de Bergman, es magnífica. No sólo consiguen encandilar al espectador con su autenticidad, sino que además esta doble B no deja de sorprender con nuevos matices de una profundidad apabullante. Esto es,  además, gracias a la estupenda dirección que impide que uno se mantenga frío con las historias de cada uno de los personajes. También debido a una genial fotografía que nada debe envidiar al cine en color, uno puede quedarse prendado del nostálgico brillo en los ojos de Ilsa Lund (Bergman).
A destacar, el duelo de himnos que sucede en el Rick's Cafe Americain entre La Marsellesa y "El guardia sobre el río Rin". Y, musicalmente también, la canción As time goes by, conocida ya de forma independiente fuera de la pantalla.
Una película para todos los públicos, aunque quizá más cercana a aquellos que puedan entender todo el meollo político de la Segunda Guerra Mundial. A los amantes de esta gran película, siempre nos quedará París.

martes, 19 de abril de 2011

La adivinación amateur o prueba y error, y error, y error.

Con los ojos fijos en el balcón y el pensamiento en el aire fresco que éste representa en primavera, Marta oye las noticias sin enterarse de nada realmente, preocupada por no ser de ésos que nunca les presta atención y están aislados del mundo en el que viven (como si hubiera otro mundo del que poder aislarse). Por eso, cuando su ensoñación se ha visto interrumpida, su corazón se ha acelerado de forma exponencial y vertiginosa.



-¡Otra vez; otra vez igual! –vocifera su compañera de piso, por lo visto convertida repentinamente en irritado ogro de las cavernas. Por cierto, se llama Júlia, Júlia Ramiro Laertz. ¿Ninguna duda al respecto de la procedencia del segundo apellido, no? Sigamos.



-¿¡Qué!? ¿Qué te ocurre esta vez? –Y mientras se pregunta por lo que le ha sucedido, esperando que sea tan importante como para merecer interrumpir su sagrado descanso, va hacia la cocina a examinarla personalmente, en pos de verificar que no haya daños irreparables.



Cae una lágrima del ojito derecho de Júlia, seguida por otras dos que eran demasiado tímidas como para encabezar la exploración. Mueren instantes después en el fuego encendido que ya -tamaña osadía- nadie vigila. Marta lo apaga de inmediato; se pone delante de su amiga; le toma sus manos entre las propias, acariciándolas con suavidad.



-¿Ha vuelto a enfadarse contigo porqué has quedado con un amigo? –piensa en voz alta la que sin mucho éxito intenta consolar a la que en principio llora- Es que… es que no deberías estar con él. Ya sé que le quieres mucho y todo ese rollo del amor y su llama inextinguible que todo lo supera y perdona, pero créeme cuando, como amiga, te digo que hay un límite. Lo hay, ¡y lo sabes! ¿Por qué dejas que torture así? ¿Por qué te torturas a ti misma?



Júlia, que intentaba sin éxito interrumpir a su amiga, la Júlia que antes sólo tenía los ojos ligeramente húmedos, empieza a hacer pucheros mientras busca con la mirada una silla donde poder sentarse para liberarse así de un peso, quizá, ingenuamente piensa, para sentirse mejor. Marta le acerca la más cercana, mientras prosigue con su devastadora ayuda.



-No… no parece que sea eso, ¿no? –y suspira.



-Es que si te soy sincera… ¡hip!



-Ay, ¡calla, calla! ¡¡Se han divorciado tus padres!! Tienes que pensar que es mejor que estén lejos uno del otro para ser felices que no que se lancen platos el uno al otro… ¡ni que fueran malabaristas! –su compañera de piso siempre había admirado su capacidad para desviarse de un tema, sin volver a él excepto si el azar decidía reunir toda su capacidad memorística en torno a un momento de repentina brillantez- Qué desperdicio, porqué como ya sabrás, esos platos costaron una fortuna, que te acompañé a comprarlos. No me acuerdo de la marca, pero el oro de los bordes era auténtico, y no pintado, ¿eh? Si lo llego a saber nos los traemos para el piso, ¿eh? Pero, ¡ay, perdona! Que soy un poco maruja y olvido lo importante… Lo que te decía: mejor separados y felices que juntos pero deprimidos.



A estas alturas, a la paciente le resbalan abundantes lágrimas, está sentada en el sofá y cabizbaja. Tiene un molesto hipo, para acabar de rematar la situación que ya de por sí está muerta, en relación a la sobreestimada felicidad. No hay signos de progresos, ni grandes ni chicos; incapaz de hablar, niega repetidamente con la cabeza, asaltada en cuerpo y alma por el mal que le impide pronunciar dos palabras seguidas.



-¿Has vuelto a suspender entonces? ¡No pasa nada, mucha gente suspende!... Mucha, mucha. Tu carrera es difícil, no es nada nuevo. Yo te veo más haciendo un FP, ¿sabes? –aguas torrenciales hacen pensar que haría falta un cartel de “Suelo resbaladizo”, cada vez llora con más fuerza, cada vez está más desfallecida- La gente se gana la vida muy honradamente con los FP’s, y ganarías más dinero que con la carrera, y sin desperdiciar 4 años y encima todo el gasto que supone…- el silencio que acompaña a un signo gestual que posiblemente aluda a que debe cerrar el pico la interrumpe.



-¡Sile… ¡hip! silencio! Sé que tu intención es buena, pero si –el pantano vuelve a estar sellado, su hipo lo imita poco a poco- pronuncias una sola pa… ¡hip palabra más antes de que me explique, cojo el cuchillo jamonero y te corto a cachos hasta que pueda hacer de mi obra de arte sádico cientos de pinchos. Es más, la salsa no sería barbacoa; se parecería al kétchup sólo en el color… ¿me explico? Y todo esto se lo comerían tus padres y luego les revelaría la verdad. Tampoco acabaría ahí la cosa, porque lo grabaría todo en un video para gozarlo en la posteridad; también para enseñarlo al resto de la familia si sobreviviera a mi “infundada” manía homicida. ¿¡Entendido!?



Marta, ojos como platos, afirma lenta y cautelosamente. La boca abierta de modo que no entraría una mosca; entraría el matamoscas entero –malpensar, malpensados. La nariz se contrae y dilata como el corazón de un colibrí, y si tuviera una bolsa a mano no dudaría en hacer respiraciones de ésas tan típicas de los “¡vamos a morir!” de las películas de falsas alarmas en aviones y pánico que cunde por mucho que las azafatas se opongan a él con toda su energía. La otra prosigue.



-Ya sé que soy una imbécil por seguir con Carlos, no necesito que me recuerdes cómo de desgraciada soy. Me siento ridícula por tener que decir que me doy contra el pomo de la puerta cada semana, que al principio lo hacía sin querer pero que ahora le he cogido el gustillo. ¡Lo sé perfectamente! –llora y grita al mismo tiempo, ¡qué drama!



Tras unos segundos de silencio, la descarga eléctrica continúa, desahogando a una y paralizando a la otra.



-También sé que mis padres estarían mejor separados. Se pegan, ¡se pegan! El otro día intenté separarlos y… ¡y acabé con los dos ojos a juego! Me puse en medio para intentar separarlos, cosa que, mediante esfuerzos físicos aquella vez o mediante argumentos otras, es lo que llevo intentando desde hace tres puñeteros años. Ah, ¿y cómo más me has intentado animar? Las notas, claro. Si así me consuelas, maja, espero que nunca te cabrees conmigo y me pilles con…- hace un puño con la mano izquierda, incapaz de canalizar verbalmente su ligero malestar por unos momentos- Las notas… ¿eh? Me gustaría verte, a ti, que vives la vida tan feliz con tus exigentes, exasperantes y harto complicados dos sudokus de las mañanas, del difícil no hablemos, que al no ser de inmediata resolución lo dejas por imposible. Me gustaría verte a ti, que luego te pasas el día vagueando, buscando un trabajo perfecto que, dada tu nula experiencia y tu insuficiente título de la ESO, nunca encontrarás. A ti, querida compañera de piso, me gustaría verte haciendo estas carreras técnicas tan “sencillas” que cada vez tienen “más” futuro y son más “sencillas”- la mano hace las comillas para que quede clara la ya visible ironía, viendo uno su cara.



-Yo… yo… Me siento fatal. Lo siento mucho, no creí que te pusieras así pero… ¿sabes qué? Sea lo que sea lo que te hiciera llorar antes, he hecho que te olvides de ello, ¡sé positiva! -e intenta abrazarla en un intento desesperado de reconciliarse con una compañera tan llorona como punzante mediante la palabra exclusivamente, de momento.



-Eso es lo que es peor. Lo que me hacía llorar, amiga mía, ¡oh, gran pitonisa, diosa de la adivinación! era una simple, única e insustancial cebolla. Yo… te mato; empieza a correr- y efectivamente, se apodera del susodicho cuchillo jamonero.

sábado, 16 de abril de 2011

Pseudoalgo

Tres dits acaricien la carta de tes,
Tot i que el que ells toquen no li fan el pes,
Els ulls es passegen d’aquí cap allà,
Davant tenen el que més volen mirar.
Fingint indiferència el seu cos sencer.
Na Júlia se’l mira preguntant-se per què.

Està un poc cansada, va sortir a ballar,
Però no li importa quedar per dinar,
Parlen sense veure’s com si fossin cecs,
De pura peresa o perquè l’amor n’és.
Enraonaven de sexe i es freguen les mans,
Però callen; saben que algú s’ha apropat.

Engalanat fa la feina el dòcil cambrer,
Preguntant-li al noi: “què voldrà de primer?”
Pensa ell que ja ho té tot ben clar.
Vol la dona que té asseguda al seu davant.
Afegeix fluixet i automàticament,
“La voldria així, sense afegiments”.

Ella mira l’hora i... “Renoi, què tard!
Què et sembla si ens veiem per sopar?
De fet millor em va el dijous que ve,
O per d’aquí un dimarts si no et fa res.”
En Pep es nega: ”tot pot esperar.
No marxis, no vull; no avui, no demà...”

jueves, 14 de abril de 2011

Feel like a barroco

¿Por qué hacían una uve tus cejas
Tan fruncidas como la caduca frente
Siendo olas de hielo de repente
Del canoso que arriba es lisa arena?

¿Por qué mi mirada tanto esquivas
Como si se tratara de luz del sol,
Hiriendo con destellos de pasión,
Dañando sin piedad tu retina?

¿Para qué preguntas entrometidas
Que sólo oscurecen mi empeño
Siendo tú quien me eclipsas?

¿Para qué del claro un tormento
Donde mi anhelo siempre anida
Sin lograr nunca poseerlo?

jueves, 7 de abril de 2011

Ídolos que van, ídolos que se van

Aborrecen las blancas paredes de mi casa,
Mis resoplidos y lanzamientos de hombros,
Éstos caen tristes, enfrían sopa los otros,
Se oscurecen al oírme soleadas mañanas.

Es que hallé bruscamente un dorado suspiro,
Al que por un tiempo corto yo pudiere adorar,
Y no sé si será mi miopía o el duro azar,
Pero mucho yo me temo que ya se ha ido.

Levitando como siempre que se desplaza,
Dejó mi devoto amor rebotando en los escombros,
La fría sopa de lágrimas se nutre; y yo a sorbos,
Voy bebiendo recuerdos, veneno para mi alma.

Halló un hirviente baño donde sacarse brillo,
Una sombra le dijo “que nades para siempre”
Espero que el jacuzzi de muerte le siente,
Pero mucho me temo que se ha derretido.

Vuelve mi desteñido, te he cogido cariño.
Mi voluntad reclama de principio a fin
- tus principios.

miércoles, 6 de abril de 2011

Mutability, Shelley

We rest.--A dream has power to poison sleep;
We rise.--One wandering thought pollutes the day;
We feel, conceive or reason, laugh or weep;
Embrace fond foe, or cast our cares away:
It is the same!--For, be it joy or sorrow,
The path of its departure still is free:
Man's yesterday may ne'er be like his morrow;
Nought may endure but Mutability.


Gracias, Sir Thomas xD

lunes, 4 de abril de 2011

Sumisa premisa

La melancolía es la esperanza del pasado. ¿Que como afirmo tal cosa así, por las buenas? La melancolía es un sentimiento triste en el que se añoran hechos pretéritos con apariencia mejor a la actual realidad. Dejando aparte el tipo de sentimiento, no estaríamos errados al decir que la esperanza es un sentimiento –en este caso, un motivo para seguir y no para deprimirse, chocando en este matiz con la melancolía- en el que se imaginan hechos futuros, también más seductores que el presente. Recuerdos y sueños, unos son fruto de la melancolía y los otros de la esperanza. En el fondo, no son tan distintos como nuestra traicionera lógica nos podría pintar. Y es que ambos sentimientos van ligados a pensamientos en base a experiencias. La esperanza es la melancolía del futuro.

Acabado la introducción filosófica, pasemos a lo importante…










































me aburro.

Kate Moss